A Unai
(Que en la presentación Tristeza Marina, al final de la lectura
de cada poesía gritaba ¡Bieeen!).
Nada hay tan dulce
que un ¡Bieeen!!
susurrado por tu boca.
Apenas nada más.
La vida hacia delante
devolviendo fugaces años,
de luces y sombras.
El futuro se ancla en tú mirada.
Y empiezo a reconquistar
el porvenir, quitándome
a galope el hastío.
Sonido alegre, movimiento frugal,
blancura entre las almas,
corazón que intenta surcar
la embestida de un furioso mar.
Ven, y vuélveme a susurrar
al oído un ¡Bieeen!
Vida que tanto gozo cabe,
música suave que vibra
en torno a tu presencia.
Mundo que revolotea único,
con son de príncipe activo,
como el sueño
de una noche de verano.
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